IMPORTANTES NOVEDADES EN RECARTOGRAFÍAS

En los próximos meses Recartografías-investigación va a presentar importantes novedades tanto en cuanto a publicaciones como en formación de posgrado.

La primera de ellas es la publicación de un libro de contenido científico sobre conflictos ambientales y territoriales, que es una de las principales líneas de investigación de nuestro grupo de investigación-acción desde el inicio. El título es: “Globalización neoliberal, extractivismos y conflictividad ambiental y territorial en América Latina y Europa” y como su título indica, trata de la conflictividad ambiental surgida en Europa y Latinoamérica en las últimas décadas a raíz de las nuevas oleadas de extractivismo neoliberal en todos los sectores económicos, desde la minería al turismo pasando por la construcción de vivienda o la agricultura. Aquí tenéis una noticia más completa sobre esta importante publicación que se irá presentando al público a lo largo de 2021 y en el que han colaborado 24 especialistas de una decena de países.

La otra publicación que Recartografías lanza al mercado en 2021 es: “En busca de la Ferté. Viaje por el patrimonio industrial abandonado de la provincia de Teruel”, editado por la misma asociación y que supone la culminación de cuatro años de trabajo sobre análisis de campo, en archivos y mediante entrevistas, del patrimonio indistrial turolense en forma de minas, batanes, molinos, fábricas textiles, harineras entre otros, sumando un total de 341 lugares estudiados. Ante la falta de apoyo institucional a esta publicación, se ha lanzado una campaña de financiación colectiva a través de la plataforma Verkami, de forma que se espera poder presentar esta importante obra de referencia a lo largo del verano de 2021. Aquí tenéis más información sobre el contenido de esta obra.

Finalmente la novedad más importante en este 2021 es que Recartografías es entidad organizadora coordinada por el Centre Internacional de Gandia, en el Diploma de posgrado sobre cambio climático y sostenibilidad ambiental. Esta nueva formación de posgrado persigue como objetivo mostrar que el cambio climático es una realidad como consecuencia de décadas de un modelo de capitalismo neoliberal salvaje que ha producido una degradación sin precedentes del medio ambiente, ha destruido miles de culturas y generado enormes problemas de desigualdad, de forma que el planeta Tierra se enfrentará a lo largo de este siglo a un cambio climático sin precedentes en la historia de la humanidad. Ante este reto, hemos de desarrollar estrategias y herramientas para avanzar decididamente en una transición ecosocial que supere el capitalismo como modelo hegemónico y en el que el medio ambiente pase a tener una prioridad central en cualquier política. Aquí tenéis una notica ampliada sobre esta importante novedad y aquí más datos de esta oferta formativa.

Crónica del VIII Seminario Recartografías (I)

Ostentando el título “Medio Rural, Medio Ambiente y Pandemias. Acciones y propuestas creativas y positivas en tiempos oscuros” tuvo lugar la celebración del octavo seminario consecutivo de la asociación Recartografías.

Sin duda, un seminario un tanto especial desde el punto de vista del formato, con una modalidad de semipresencialidad, retransmitiendo a los participantes desde la Facultad de Geografía dado el actual contexto de crisis sanitaria y restricciones vigentes durante el mes de febrero para la Comunidad Valenciana.

Así, a las 16:06 del 18 de febrero, de la mano de Carme Melo, dio inicio el evento, con una breve presentación de la Asociación, los temas abordados por la entidad, localización y pequeña descripción del proyecto principal en el barrio masovero de San Agustín, Mas Blanco, así como descripción de las actividades ofertadas por la asociación.

Tras esta pequeña presentación, a continuación se procedió a detallar los puntos a abordar por el seminario, enfatizando que su intención y objetivo principal era contribuir a visibilizar qué sucesos han tenido lugar con respecto al medio ambiente mientras el mundo parecía estar congelado por la pandemia; además de indagar y reflexionar sobre cómo ha cambiado desde entonces el medio rural, cómo ha sido y está siendo afectado por la pandemia, como repercute en los diferentes colectivos que en él habitan y cuál es el futuro que a este le espera.

De esta manera, y de acuerdo con el programa provisional, se abrió paso a la primera intervención, presentada por Luis del Romero Renau con título “El Medio Rural Frente a Pandemias: ¿Una oportunidad para la despoblación?

Partiendo de la pregunta “¿Qué ha pasado en el medio ambiente mientras nosotros estábamos confinados”? la ponencia se organizó en tres partes:

  1. Hemos sido engañados: una contextualización sobre las estrategias formuladas para abordar el problema de la despoblación en el medio rural. Ante este fenómeno que amenaza los territorios españoles, se crea diez años atrás la Asociación Serranía Celtibérica que tiene como objetivo principal frenar el escenario demográfico de los territorios rurales. A partir de este momento, podemos observar dentro del territorio nacional diferentes movilizaciones que pretenden luchar contra el fenómeno de la despoblación, citando como ejemplo las ponencias y discursos de compromiso con el medio rural de los presidentes autonómicos durante el periodo comprendido entre 2014 y 2017, la creación del Comisionado del Reto Demográfico y la Agenda Valenciana contra la Despoblación de la Generalitat en 2017, la Comisión Permanente sobre la despoblación en 2019, así como la redacción e incorporación de 11 directrices sobre la despoblación y sostenibilidad en el pasado 2020. Sin embargo, se observa un contrastado escenario, donde el marco institucional va totalmente desfasado de la realidad del territorio, presentando características de desierto demográfico tan marcadas como en los países nórdicos. Sin embargo, pese a esta desincronización, previo a la pandemia es posible observar la amplia movilización que estaba teniendo el medio rural, en un periodo de inestabilidad política, en el que las negociaciones eran un elemento principal y característico. Pero a raíz de la epidemia, el territorio nacional se reorganiza alrededor de una serie de restricciones, competencia de las comunidades autónomas e impuestas a partir de la lógica de la estructura provincial, dando como resultado una serie de disfuncionalidades y sumiendo al territorio en un apagón mediático respecto al problema de la despoblación para acto seguido enfatizar única y exclusivamente en noticias alrededor de la crisis sanitaria.
  2. Lo que pasaba ahí fuera: continuando por el hilo del apagón mediático, la segunda parte de la ponencia tenía por objetivo dar a conocer actuaciones y proyectos que fueron puestos en marcha durante el periodo de cuarentena. Así, mientras los noticieros llenaban sus titulares con cifras de heridos, muertos y contagiados, en ese gran territorio en crisis, abandonado, al que nadie hace caso, que va y resulta cumplir con una serie de características esenciales para que el medio urbano siga funcionando, estaban ocurriendo eventos sobre los que no se pronunció palabra alguna. Es el caso de la presentación de múltiples proyectos de macrogranjas de la mano de Castilla la Mancha, orientando la producción hacia un modelo agrario mucho más impactante; la oleada de proyectos de minería a cielo abierto para la extracción de metales raros en Extremadura, con una fuerte respuesta social local de la cual nadie ha tenido conciencia en el resto del territorio; y el aumento de la privatización y cierre de caminos públicos promovido por propietarios en Andalucía. Así, con estos ejemplos queda de manifiesto cómo se ha facilitado la tendencia hacia el neoextractivismo, una práctica que parecía ser exclusiva de América Latina, fuertemente adoptada en el territorio nacional, siendo ejercida especialmente en los lugares más despoblados.
  3. ¿Coronavirus como oportunidad?: finalmente, en esta parte se pretende desmentir una afirmación popular proclamada en relación con la pandemia. Con todo lo anteriormente expuesto, podemos concluir que en absoluto, esta situación significa una oportunidad, pues todo apunta al aumento del maltrato hacia el medio rural y, en consecuencia, hacia el medio ambiente. Mientras dure la crisis sanitaria, y se mantiene a la población al margen, es posible llevar a cabo la aprobación o ejecución de proyectos ahora que puede ablandarse la legislación y no es posible un escenario de respuesta social y manifestación en oposición.

Y es que, aunque se ha demostrado que la actual crisis sanitaria no representa una oportunidad para el medio rural, la pregunta que deberíamos plantearnos es: ¿Es el medio rural en contacto con la naturaleza, más resiliente frente a epidemias y a sus efectos?

Como aspectos positivos es posible destacar que la vida en el medio rural se muestra más saludable en comparación con los hábitos urbanos, donde el contacto social es mucho más escaso principalmente por su baja densidad poblacional y la situación de aislamiento geográfico. Sin embargo, es esencial tener en cuenta los aspectos negativos de este territorio. En primer lugar, el medio rural es un territorio constituido por población envejecida, con marcadas deficiencias sanitarias y cuyo ritmo de vida exige una constante movilidad que dificulta la capacidad de contención de sus habitantes.

Pero a pesar de ello, al realizar un análisis de los datos de contagios por municipio, queda demostrado por una correlación lineal que cuanto más rural es el municipio, menor ha sido la incidencia del Coronavirus. De manera que, a pesar de que en la tercera ola se cuente con territorios muy afectados, el esquema de las ciudades como núcleos de contagio se repite.

Por tanto, pese a la crisis, la despoblación y todas las dificultades que le azotan, se ha comprobado que el medio rural sigue triunfando en cuanto a resiliencia y salud. Y si bien es cierto que la pandemia no ha supuesto una oportunidad para el territorio, a raíz de las restricciones y el hartazgo de la vida en la ciudad, por lo menos por fin comienza a verse el medio rural como un entorno positivo. 

Siguiendo con la primera jornada del seminario, la segunda ponencia la realizó María Sánchez Murciano, miembro de Recartografías, con el título “Coronavirus, Confinamiento y sus efectos sobre el Medio Ambiente”.  La intervención de la ambientóloga se basó en tres bloques bien distinguidos: residuos, emisiones y biodiversidad. 

En el primer bloque de residuos se trata el tema de los nuevos desechos provocados por la pandemia, es decir, guantes y mascarillas. Durante la situación de confinamiento y coronavirus se ha producido un aumento en el consumo de productos desechables de un solo uso. Este incremento en la generación de residuos tiene repercusiones sobre los ecosistemas y sobre la fauna que en ellos habitan. Además, todos estos desechos de un solo uso terminan en el mar. 

En el segundo bloque de emisiones se centra en explicar cómo ha evolucionado la emisión de gases de efecto invernadero durante el confinamiento y después del confinamiento que vivimos en 2020. Así, a inicios del confinamiento total por la llegada del Covid-19, la población se ve obligada a encerrarse en sus casas, por lo que la industria y el transporte se paraliza casi por completo, por tanto las emisiones disminuyen, pero no se paraliza nuestra producción de residuos orgánicos e inorgánicos domésticos. 

Dentro del bloque de emisiones María Sánchez se centró en las emisiones de los siguientes gases de efecto invernadero: 

  • El NO2: el dióxido de nitrógeno aumenta a medida que las restricciones por el Covid-19 disminuyen. Es curioso ver que las emisiones de NO2 producidas antes del confinamiento son menores que las producidas después del confinamiento. Durante los dos meses de pausa las emisiones bajaron, pero con la desescalada las emisiones empezaron a subir progresivamente hasta llegar a superar las anteriores. este hecho se debe al transporte individual, se utiliza constantemente el transporte privado para salir de nuestros municipios y no cruzarse con otra gente que podría, o no, tener el Covid. 
  • El CO2: en la actualidad y desde los años 70 los niveles de CO2 han aumentado un 26%, y el confinamiento no ha dado tregua a este aumento. Nos damos cuenta de que mientras estábamos encerrados en casa el mundo no ha parado, ha seguido funcionando y produciendo, por lo tanto, ha seguido emitiendo CO2 a la atmósfera. de hecho, según datos de la AEMET, el 18 de abril se dió un pico histórico de emisiones de CO2, con 418,7 ppm de concentración media diaria de CO2. Para recapacitar sobre la crecida de las emisiones de CO2 durante el confinamiento, el año pasado por estas fechas las emisiones eran de aproximadamente 415 ppm. La tendencia sigue creciendo.  

En el tercer y último bloque, de biodiversidad, se analiza lo que ha ocurrido durante y después del confinamiento, y lo que ocurrirá en un futuro próximo. Durante el confinamiento se da una ausencia de interacción/molestias hacia la fauna salvaje, por lo que los animales se desplazan con tranquilidad llegando a entrar en las propias ciudades. Además, a causa del tiempo libre y, por qué no decirlo, el aburrimiento de estar en casa, nos fijamos más en el exterior y en las cosas que “nos estamos perdiendo”. Es por ello que la población comenzó a notificar avistamientos de fauna salvaje que normalmente viven entre nosotros en las ciudades, pero que no estamos acostumbrados a fijarnos en ellos. Un claro ejemplo es el del Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).

Para el post-confinamiento, se observa la predilección del turismo hacia los ambientes naturales de la ciudad de Valencia, dadas las limitaciones de movilidad establecidas. Al contar con el confinamiento perimetral las visitas se concentran en las zonas naturales valencianas como L’Albufera, El Saler o el Garbí, entre otros. Un ejemplo de especies que se han visto afectadas por este turismo irresponsable es el Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), que anida a los pies de las dunas en febrero. Su puesta y anidación no suele tener problemas por interferencia humana en estas fechas, pero, de nuevo, como la gente no puede salir de su Comunidad viaja a estas playas que de normal están vacías durante esta época del año, alterando la dinámica de puesta y anidación del Chorlitejo. 

¿Qué conclusiones pueden sacarse del coronavirus, el confinamiento y sus efectos en el medio ambiente? En principio, el confinamiento parecía suponer un beneficio respecto a la situación ambiental y climática en la que nos encontramos, pero no ha sido así. El mundo no se ha detenido ni tan solo un segundo. Por ello, queda claro que no podemos esperar que llegue una pandemia o un confinamiento para cambiar nuestra situación ambiental y climática, tenemos que actuar, y debemos hacerlo ya. 

Acto seguido, da inicio la tercera ponencia “¿Cuándo empieza un incendio forestal? Consideraciones holísticas sobre los procesos socioecológicos más allá del humo”, por Isabeau Ottolini, miembro de Recartografías y UOC.  Isabeau nos pone en contexto: durante el confinamiento hubo menos incendios forestales, y lo primero que nos tenemos que preguntar es ¿queremos menos incendios? De entrada, podemos pensar que sí, pero debemos pensar en la ecología del fuego.

Esta primera reflexión enlaza con una segunda, ¿cuándo comienza un incendio forestal? Para poder contestar a estas preguntas hay que mirar más allá del humo. Durante 2020 ha habido menos incendios forestales, concretamente cuatro incendios forestales en todo el territorio valenciano. 

A primera vista, que haya menos incendios puede parecer bueno, es lo que queremos, pero hay que tener en cuenta la ecología del fuego. Se tiene que considerar que es parte de la dinámica natural, convive con el ecosistema mediterráneo, que lo necesita para la germinación y renovación de las especies vegetales, es decir, a la biodiversidad del ecosistema forestal. Muchas campañas publicitarias y de acción nos han hecho creer que el fuego es malo, pero no todo incendio es perjudicial, y por suerte cada vez se va conociendo más su papel fundamental.

De todos modos, remarcamos, no todos los incendios son buenos. Es necesario evaluar el riesgo. Obviamente pueden ocasionar efectos catastróficos, generando mayor problemática cuando son extensos y en función de su localización. Para poder entender mejor el incremento de incendios forestales catastróficos debemos entender la paradoja del fuego. Las nuevas brigadas forestales están preparadas para extinguir el fuego en su totalidad de la forma más rápida posible, esto favorece el sotobosque, por lo que aumenta la biomasa forestal convirtiéndose en combustible para nuevos incendios. Paradójicamente, cuantos más recursos se destinan a extinguir los fuegos, aumenta la probabilidad de que los incendios que se escapen se descontrolen.También hay que tener en cuenta otros factores, como el abandono de la gestión del  bosque, aumento de las sequías, olas de calor, acumulación de biomasa vegetal, etc.

Para saber cómo gestionar el fuego hay que hacer una pequeña reflexión sobre cuando comienza un incendio. Comúnmente, un incendio se origina mediante una chispa, este concepto ha sido utilizado por muchas campañas contra los incendios, chispas producidas por colillas, plàsticos, efecto lupa, etc. Muchos de los mensajes públicos enfatizan en la responsabilidad individual, TÚ eres el responsable, TÚ lo puedes evitar, de TI depende, y muchos otros. Y está claro que la responsabilidad individual también es vital en la prevención de incendios, pero no hay que olvidar el contexto actual. Hace falta un enfoque y gestión de los incendios más holístico.

Un claro ejemplo de la mala gestión de los incendios es el caso del incendio que tuvo lugar en Sant Joan, Alicante, en 2009. Se puede considerar que este incendio comenzó hace unos 50 años, con el abandono rural, la acumulación de vegetación y matorral bajo, y la presencia de pinos en el bosque. Se dice que comenzó hace 50 años porque la carga de combustible vegetal ha ido acumulándose durante todo ese tiempo, y en pocos minutos todo desapareció en el incendio. 

¿Cuál sería la metáfora de “mirando más allá del humo”? Los incendios forestales se podrían ilustrar cómo un iceberg, en el que la parte visible es lo que nos llama la atención, cuando hay un incendio, el fuego atrae tanta atención y despierta tantas emociones, que pasa a ser la parte con más repercusión social, y por ello no se miran las causas subyacentes. El neoliberalismo, los cambios en los usos del suelo, el abandono de actividades de gestión, la despoblación, la pérdida del conocimiento tradicional sobre los incendios forestales, las sequías, los vientos fuertes, todas estas causas, y muchas más, son la parte sumergida del iceberg. 

Conclusión, menos incendios forestales no siempre es mejor y más deseable. Para poder convivir con el fuego es necesario establecer una mirada holística e inspirar movimientos sociales relacionados con la ecología del fuego. Es fundamental que la sociedad conozca cuál es el verdadero problema para poder atajarlo. 

Continuando con la programación, la presentadora Sara Gil, de la asociación Recartografías da pie al comienzo de la mesa redonda, en la que se reflexiona acerca de lo que ha ocurrido y está ocurriendo con el medio ambiente durante el contexto de la pandemia. Se exponen tres conflictos, los cuales reflejan, como ya se ha mencionado, que el mundo no ha parado, se han seguido tomando decisiones y planificando proyectos cuyos impactos deberían ser considerados. Las ponencias tratarán de dar respuesta a las preguntas formuladas por la presentadora:

  • ¿Creéis que la pandemia está complicando que se tengan en cuenta las voces locales y se está favoreciendo la toma de decisiones unilateral?
  • ¿Desde vuestros colectivos tenéis alguna propuesta sobre alternativas o formas de abordar cada uno de los conflictos tratados?

El primer ponente es Antonio Valera, de la asociación Recartografías, el cual expone el conflicto eólico que está sufriendo Aragón. 

En la actualidad, la búsqueda de formas de energía renovable está experimentando un aumento, con el objetivo de seguir manteniendo los sistemas de consumo y de producción económica de la población. Durante el confinamiento, algunas empresas y grandes inversores han visto este suceso como una gran oportunidad para seguir manteniendo sus beneficios frente a la caída drástica de algunos sectores como el del turismo. 

En España, las energías renovables están suponiendo una grave amenaza debido a la gran superficie que necesitan para poder llevarse a cabo. El medio rural es visto como el lugar idóneo para implantar las explotaciones ya que el suelo presenta un coste más asequible. Los estudios que tratan de plasmar la incidencia de estos proyectos son elaborados por las mismas empresas que los llevan a cabo, y sin considerar el alto valor ecológico y cultural de estas áreas. Este problema se ve agravado por la fragmentación, cada proyecto o fase se produce en lugares diferentes, y por una escasa evaluación de los impactos que puede suponer. La descentralización administrativa no ayuda ya que las empresas van en busca de la opción más sencilla para implantar el proyecto.

Los parques eólicos producen graves impactos sobre el medio suponiendo un elevado riesgo del patrimonio cultural. Se trata de conjuntos de 30 aerogeneradores de 200 m de altura, por lo que el impacto visual sobre el paisaje es enorme. En 2017, Aragón generaba una cantidad de 7020 MW de energía eólica, y la mitad de esta producción no era consumida en este territorio, era destinada a las grandes ciudades (Castellón, Valencia o Barcelona). La situación actual se basa en la propuesta de una gran cantidad de proyectos destinados al consumo de la población de fuera del territorio en el que se implantan las grandes explotaciones, en este caso Aragón. 

En un principio este fenómeno pretende generar riqueza en zonas que sufren problemas de despoblación bastante serios. En cambio, se observa como la implantación de los aerogeneradores no supone ningún cambio demográfico en el territorio. El aumento de empleo se produce, en su gran mayoría, para trabajadores provenientes de fuera del territorio y del sector de la construcción. Una vez acaba la construcción gran parte de esta población se va de la zona. Solo serán beneficiarios los propietarios del terreno, los cuales suelen vivir en la ciudad y no invierten de ninguna manera en el medio. 

La solución a este problema, argumentada por la Plataforma de Defensa del Paisaje de Teruel, se basa en la huida de una transición energética caracterizada en un modelo centralizado, y en la búsqueda de una transición justa, basada en un modelo distribuido en proyectos de energía renovables a pequeña escala según las necesidades de autoconsumo de cada territorio. Es necesario replantear el modelo para que la sociedad avance en un contexto de cambio climático en el cual las zonas rurales son clave.

La siguiente exposición presenta el conflicto que está ocurriendo en la Huerta de Valencia, de la mano de Lorena Mulet, activista dentro de la asociación Per l’horta, la cual defiende el valor patrimonial, ambiental y agrícola de la huerta. La asociación comienza como una iniciativa legislativa popular en 2001, en la cual se trata de introducir una ley de protección de la huerta, que no sigue adelante, pero supone que mucha gente con inquietudes similares, basadas en la defensa del patrimonio, se conozcan. En 2003 se forma la asociación. 

La Huerta de Valencia se caracteriza por poseer una tierra muy fértil, que ha necesitado mucho tiempo para conseguir el valor productivo actual. Desde los años 60, la huerta ha sido reducida en más de un 60%, y enterrada bajo el crecimiento urbanístico de la ciudad. La carretera V-21 es un claro ejemplo de este fenómeno. Nos preguntamos hasta qué punto es necesario ampliar una carretera para fomentar una mayor entrada de vehículos en la ciudad. Se está apostando por un modelo energético nada idóneo en el contexto de emergencia climática que estamos viviendo. El nuevo trazado de la V21 afecta a 80000 m2 de huerta y a tres alquerías centenarias.

Otro conflicto es el Plan General de Alboraya, un proyecto muy antiguo que afectaría 264.000 m2 de huerta. La memoria ambiental del proyecto es del año 2007, este año caduca, pero en plena pandemia se ha modificado la LOTUP y se ha prolongado la vida de la memoria un año más, por lo que el ayuntamiento tiene más tiempo para aprobarlo. El proyecto se plantea sin tener en cuenta datos sobre crecimiento demográfico o sobre solares y viviendas vacías, simplemente se excusan en que son necesarios nuevos equipamientos para el municipio. Durante la pandemia, un pueblo del norte de Valencia, conocido como Benifaraig, se despertó con un muro de 4 m de alto y 200 m de largo que separaba el casco urbano de la huerta. Se estaba planteando la construcción de un nuevo complejo de viviendas y como la normativa acústica exige, es necesaria una pantalla acústica que proteja del ruido al vecindario. Frente a las quejas de las vecinas, el ayuntamiento buscó alternativas de minimización del ruido y del tráfico. A día de hoy, el muro sigue. Además, se está planteando un proyecto basado en una megarotonda en la zona de cruce que conecta Benifaraig con la escuela, que siempre ha sido conflictiva por los problemas de tráfico. La lógica de la Diputación de Carreteras es construir una rotonda de dos carriles, que permita los adelantamientos y que, de ningún modo, minimice el tráfico, además de que afecte a unos 2300 m2 de huerta productiva. Si se lleva a cabo el proyecto servirá de excusa para implantarlo en distintos puntos de la carretera de Moncada.

Por último, el mayor conflicto territorial se encuentra en la ampliación de la zona norte del Puerto de Valencia. Desde la asociación y otros colectivos, tratan de crear debate ciudadano en torno a la necesidad de la ampliación, siendo la primera vez en la historia en la que el puerto se ve cuestionado. El proyecto supone la implantación de un dique que permita la llegada del doble de contenedores a la ciudad. El coste público se calcula en unos 400 millones de euros. En este gasto no se contemplan las infraestructuras que serían necesarias para poder comunicar el lugar, como, por ejemplo, la ampliación del acceso norte, de la V-30… Todas las ampliaciones no tendrán en cuenta el territorio de la huerta ni la contaminación atmosférica que se generará, lo cual resulta ilógico en el contexto de emergencia climática que nos encontramos. 

La línea principal de trabajo de la asociación es luchar contra las amenazas territoriales que sufre la huerta y dar voz a los afectados. Tienen muy clara cuál es la solución frente a estos conflictos, y es la puesta en valor de la huerta, ya que resulta imprescindible en la situación de emergencia tanto sanitaria como climática actual. Algunas de las razones por las que es necesario conservar la huerta son las razones ambientales, ya que es mitigadora de las fuertes lluvias o del efecto isla de calor, y por razones productivas, ya que proporciona alimentos. Para solucionar el conflicto que sufre hay que cambiar el modelo territorial, evitar crear nuevas infraestructuras y tratar de gestionar de una manera eficiente las ya existentes, impedir nuevos crecimientos urbanísticos y repensar el uso de los que ya hay y replantear nuestro modelo económico, sabiendo en qué invertir para mejorar las condiciones del presente y del futuro. 

Para finalizar la mesa redonda, Elena Benito expone el conflicto ocurrido en la presa de los Toranes, en Teruel. Su objetivo es defender la soberanía del territorio. Elena dejó la ciudad y se fue a vivir a un valle de Teruel. Un año después, se le convoca a una reunión en la era de la aldea y se le expone el problema: la pequeña presa que suministra agua a las acequias de los barrios de la zona va a ser derribada. Frente a este suceso, los pocos habitantes de los barrios vecinos se plantean manifestarse, pero resulta imposible debido a la escasez de personal y los pocos recursos de comunicación que poseen. Inician una campaña de comunicación con el objetivo de conseguir que el proyecto salga del valle y se cree movilización política. De esta manera, nace Acequias Vivas. El proyecto trata de dar a conocer la situación de los barrios afectados por la decisión del derribo de la presa mediante la recogida de testimonios, vídeos, artículos, documentación legal…

La presa tiene una capacidad de medio hectómetro, ocupa 8 has. de terreno y una altura de 17 m. Está en el río Mijares, y pertenece a Albentosa. El río Mijares presenta unas 49 barreras fluviales. La presa se encuentra en el inicio de los estrechos del río, en una zona catalogada como Red Natura 2000 y LIC ya existiendo la presa. Unos km antes de la presa hay una piscifactoría y una empresa de fertilizantes. La función de la presa es derivar el agua a una central hidroeléctrica en el municipio de San Agustín. Esa agua sirve de alimento para el regadío y para las acequias y barrios de la zona. Muchos bancales se han quedado sin regadío y en la actualidad, funcionan recogiendo el agua de la lluvia. Algunas de las excusas para demoler la presa se basaban en su estado ruinoso, pero no es así ya que había recibido mejoras de la mano de Iberdrola. Además de que no posee escala íctica, por lo que los peces no pueden pasar. Esta excusa no resulta muy lógica ya que se trata de un río que posee gran cantidad de barreras fluviales.

La resolución se basó en abrir un expediente para ver quien se encargaba de la presa, Iberdrola o el Estado. El MITECO, como parte interesada, contrata a una consultora de inteligencia artificial, que no se presenta en el territorio y da como solución para la presa la puesta en marcha de un ascensor para los peces, lo cual supondría un gasto de en torno a 2 millones de euros, además de que se trata de una solución de la cual no se conoce prácticamente su viabilidad. Otro punto que no menciona el estudio es la presencia de lodos de alta toxicidad, reconocen el estado ecológico del río como moderado, y afirman que la demolición de la presa favorecería el cumplimiento para el embalse de Arenós (Castellón) con la Directiva del Agua. El MITECO firma la demolición de la presa sin llevar a cabo ningún tipo de estudio de impacto ambiental, obligatorio en este tipo de actuaciones y debe recoger los impactos producidos sobre fauna, salud, flora… antes de resolver cualquier expediente. La evaluación de impacto ambiental debe contemplar todas las alternativas, también la 0, que es no hacer nada. Además de que debe ser participativa, todos los ciudadanos tienen la posibilidad de participar y opinar. El conflicto se produce cuando se obvia el territorio y se toman decisiones generalistas y a gran escala, sin tener en cuenta a las poblaciones que velan porque el territorio exista. 

Crónica del VIII Seminario Recartografías (II)

Con Carme Melo como moderadora, tras realizar un resumen de las ponencias del día anterior, se presenta la jornada del 19 de febrero en la que se pretende continuar abarcando las cuestiones ambientales, pero con una connotación positiva y creativa, analizando una serie de propuestas en el medio rural, ideadas para afrontar las crisis sanitaria y territorial actual.

De manera que la sesión fue presentada en formato mesa de debate, donde cada ponente procedió a la exposición de sus proyectos. Siguiendo el formato online, María Tena dio inicio a las ponencias con su proyecto “JO APOSTO PELS PORTS”. El proyecto se desarrolla en la Comarca de els Ports, que contando con 13 municipios y un total de apenas 4000 habitantes, es considerada un desierto demográfico. Principalmente la comarca vive del sector primario, pero en los últimos años, el turismo ha ido ganando fuerza como actividad económica. Desde 1978 tiene lugar este evento: “L’Aplec dels Ports” en el que se celebra una jornada con diferentes actividades culturales. Constituye una celebración que sirve tanto como reencuentro y como reivindicación, resaltando las ganas que tienen sus habitantes de vivir dignamente en su tierra, con su lengua y con su cultura. Cada año, se delega la competencia de la festividad a uno de los pueblos, que se encargará de toda la celebración. Forcall, el pueblo de nuestra ponente, Maria Tena, tomaba el relevo para llevarlo a cabo, proponiendo como lema “Resistencia contra la indiferencia”. De esta manera, dieron comienzo las distintas actividades gracias a los voluntarios del pueblo, llegando a poner en marcha proyectos contra el fracking, historias de vida, campañas de conscienciación sobre el consumo de alcohol, etc.

Además, para las navidades, se realizó el sorteo de una cesta con productos de toda la comarca aportados por comerciantes de la localidad. Pero, a pesar de que se realicen actividades durante todo el año, la semana más significativa tiene lugar en julio, por lo que los voluntarios dedican sus esfuerzos de planificación y organización para llevar a cabo la celebración lo mejor posible. Sin embargo, con la irrupción de la pandemia en 2020, fueron puestas en marcha las restricciones causadas por la crisis sanitaria, que, como bien es conocido, ha supuesto un sin fin de problemas y obstáculos para la celebración de cualquier tipo de evento, por lo que la situación final fue el aplazamiento de la semana de L’Aplec dels Ports. Durante la crisis sanitaria, fue posible observar un aumento en las ventas de los comercios locales. Es por ello que se decidió invertir todos los esfuerzos en un nuevo proyecto de concienciación sobre la importancia del comercio local llevando a cabo dos actividades: en primer lugar, elaborando bolsas reciclables canjeables en los comercios al acumular 10 papeletas obtenidas por compras superiores a 5 euros, y en segundo lugar, la elaboración de un video que pretendía sumir a los receptores en la reflexión, resaltando la importancia del comercio local e insistiendo en su uso cotidiano y no sólo durante situaciones de urgencia.

Así, podemos concluir que pese a que la cancelación de la semana de l’Aplec una mala noticia para la comarca, gracias al ímpetu de los voluntarios, quienes pusieron todo su esfuerzo y dedicación a pesar de las trabas, fue posible llevar a cabo su objetivo principal: mantenerse vivos y visibles.

Acto seguido, toma la palabra Pau Agost, en representación del colectivo “CONECTA NATURA

Constituyen una asociación surgida hace 6 años, que nace de la mano de un grupo de alumnos de ciencias ambientales del campus de Gandía de la UPV tras cursar una asignatura relacionada con la gestión de proyectos. De manera que surgen como asociación que realiza sus actividades a partir de voluntariados y que destaca principalmente por emplear la herramienta de custodia del territorio en la gestión de fincas. Además, apuestan por la educación ambiental para comunicar y sensibilizar, con el objetivo de que más allá de la realización de una acción concreta y puntual, los voluntarios adquieran una conciencia y valores que se mantengan con el paso del tiempo.

Algunos de los proyectos llevados a cabo por la asociación son:

  • Lligabosc: desarrollado en Yátova, en un área de especial protección, que consiste en la gestión de una serie de parcelas que fueron salvadas de la especulación y la conversión en posibles campos de golf.
  • Ofegabous: un proyecto de recuperación del hábitat de Pleurodeles waltl llevado a cabo tras el incendio de Alcublas, cuyo trabajo consiste en la lucha contra la colmatación y erosión para la recuperación de balsas.
  • Proyectos de custodia: con el objetivo de revalorizar y restaurar algunas estructuras de piedra en seco tradicional, organizando una serie de rutas que pasan por estos monumentos para generar un atractivo para los visitantes.
  • Proyectos de educación ambiental: algunos como la huerta infantil, jornadas de divulgación en institutos y trabajo con adultos.

Además de los mencionados, cabe destacar que su proyecto más destacado lo constituye “Mosaics de vida”. Basado en principios de agroecología, que busca tanto la parte ecológica como social, comienza como un proyecto de custodia para gestionar una serie de parcelas localizadas en la Vall de Xinquer, provincia de Castellón, con el objetivo principal de poner en valor la riqueza del mosaico agrícola, paisaje que destaca por la oferta de servicios ambientales, su elevada biodiversidad y su papel atenuante sobre los incendios forestales.

A su vez, se ha insistido en la recuperación de todo el patrimonio natural y cultural que hay en el territorio, como, por ejemplo, restauración de una balsa morisca y recuperación de bancales. De esta manera, su intención es alcanzar el desarrollo sostenible a partir de la combinación de la tradición y la innovación. Así, el proyecto podría resumirse en tres fases:

  1. Recuperación: a partir de entrevistas a la población local, elaborar una serie de inventarios de variedades agrícolas, recopilando información sobre localización de árboles madre e injertos de frutales.
  2. Conservación: con la construcción de un vivero de frutales bien inventariados y etiquetados que puedan ser posteriormente estudiados.
  3. Revalorización y uso.

Con todo este proyecto se pretende buscar los recursos endógenos que se encuentran en las zonas rurales con el objetivo de aprender a darles uso y trabajar con ellos. Esta es la razón por la que se valora tanto el conocimiento intergeneracional, esencial para la dinamización local. Si muere el conocimiento, muere el paisaje. Los miembros de la asociación son conscientes de que el tiempo corre, y frente a la crisis ambiental actual, los conocimientos tradicionales cultivados en el medio rural serán vitales para alcanzar ese escenario del que todo el mundo habla, el desarrollo sostenible.

Concluida la intervención de Pau, toma la palabra Anchel Reyes rompiendo con la modalidad de las ponencias. Así, sin apoyarse en una presentación power point, presenta su ponencia sobre Artieda

Se trata de un pequeño pueblo del Pirineo aragonés, con una población de 70 habitantes durante el invierno, que, al igual que otros municipios en situación de despoblación, ansía atraer población joven. Sin embargo, la localidad cuenta con la peculiaridad de que su estructura poblacional no está conformada por población envejecida, describiendo una pirámide más o menos equilibrada. Además, destaca la presencia del pantano de Yesa, el cual implica un grave conflicto ambiental ya que se está planificando su expansión. Desde el franquismo, las políticas hidráulicas han azotado a los territorios rurales. La construcción de pantanos ha supuesto la desaparición de infinidad de pueblos y terrenos de cultivo. Pese a que Artieda ha sido candidato de este destino cuyos habitantes han llegado a sufrir la agonía de las expropiaciones, han logrado mantener una fuerte oposición. Explica Anchel que Artieda es un pueblo que destaca por el amor a su tierra, por la lucha por su identidad y dignidad, en donde los lugareños proclaman como lema “volver es un orgullo, quedarse es un triunfo en la vida”. Actualmente, la lucha continúa y es por ello por lo que se decidió poner en marcha el proyecto “Empenta Artieda”. Se trata de un proyecto de desarrollo integral que pretende combatir la despoblación desde los valores de la soberanía y la autogestión, que trabaje desde el ámbito del empleo y la educación con una visión holística.

Así, Anchel, sociólogo de profesión, en colaboración de un compañero psicólogo, son contratados para desarrollar el proyecto. Al mudarse al pueblo, comienzan a trabajar con una metodología de investigación y acción participativa, con la creación de un grupo motor y un grupo de seguimiento para trabajar en el tema de la despoblación. De manera que, tras la realización de distintos talleres, diagnósticos y grupos de discusión, se llegó a las siguientes conclusiones sobre Artieda:

  • Mujeres jóvenes y jóvenes cualificados dirigen la población.
  • Existe un exceso de segundas residencias.
  • Los jóvenes neorrurales pueden ser una oportunidad.
  • La vivienda y el empleo destacan como puntos débiles.
  • Los cuidados de la población mayor recae principalmente en las mujeres.

Tras llegar a un consenso sobre el problema, se pretendía dar comienzo a varios proyectos. Para ello, se realizó una recogida de ideas del pueblo y se procedió a reflexionar sobre los escenarios idílicos y catastróficos. Finalmente, tras asentar las bases del proyecto pasado el primer año, para el periodo 2018-2019 se propusieron una serie de acciones que han dado como resultado la atracción de 15 jóvenes al municipio:

  1. Mejora del internet en todas las casas del pueblo.
  2. Acciones sobre la vivienda municipal.
  3. Reforma de dos viviendas municipales y mediación para el alquiler de otras dos más.
  4. Ampliación del albergue y construcción de un camping.
  5. Fundación del colectivo la jardinera.
  6. Oferta de actividades como yoga y cursos de aragonés.
  7. Celebración de jornadas feministas.
  8. Programación cultural durante la crisis sanitaria.

Sin embargo, pese a que el proyecto parece haber dado sus frutos, actualmente se enfrentan a cierta situación de estancamiento, pues parece ser que el proceso participativo parece haber alcanzado sus límites respecto al tema del empleo y la vivienda, y la crisis sanitaria también supone un problema para que la localidad pueda ser visitada y conocida por gente de otras procedencias.Lo que está claro es que en Artieda siguen luchando por su dignidad e identidad propia, y por conseguir el ideal de convertirlo en un municipio habitable. Quien pierde sus raíces, pierde su identidad, pero los artiedanos y artiedanas muestran estar llenos de ella.

Finalmente, llegamos a la última intervención de la mesa redonda, protagonizada por Daniel Castillo en nombre del proyecto “A PASO LENTO

Consiste en un proyecto de ganadería destinado a la apertura de nuevos canales de comercialización de productos cárnicos de extensivo en el que participan como promotores 3 ganaderos de extensivo, el ayuntamiento de Alcublas y una fundación. Debido al declive en el número de rebaños dispersos, la pérdida de infraestructuras y el aumento del riesgo de incendios forestales, se plantea la propuesta con los objetivos de fomentar la ganadería extensiva para dar a conocer los servicios que aporta y para abrir nuevos canales de comercialización de productos que conecten directamente con las comarcas vecinas. Algunas actividades realizadas han sido la construcción de cercados y la construcción de caminos que pongan en contacto la comarca de Los Serranos con Valencia, además de la construcción de pequeños comercios y jornadas de educación en alimentación sostenible de la mano de Escola Cooperativa.

A su vez, se han llevado a cabo diferentes talleres participativos con los ganaderos con el objetivo de estudiar sus necesidades. Tras realizar este análisis fue posible obtener un precio justo para que el trabajo fuera bien remunerado, además del establecimiento de la edad ideal de sacrificio de los animales para que estos puedan tener una calidad de vida. En principio, fue puesto en marcha en colaboración de la carnicería del pueblo. Sin embargo, a los pocos pedidos a causa de la enfermedad del carnicero, tuvieron que hacerse cargo de los despieces. Además, solo se venden piezas enteras, por lo que los compradores se han adaptado al producto, de manera que se adquiere un compromiso para evitar que se malgaste el producto. Los siguientes pasos consisten en la consolidación de tres nuevos canales y una ampliación con 11 posibles nuevos clientes. Además, para dar a conocer esta propuesta, se han elaborado trípticos y posters informativos para informar a los consumidores de las propiedades del producto que adquieren, así como la celebración de talleres de degustación “showcocking” para aprender sobre la preparación del cordero y el cabrito; y charlas divulgativas explicando los beneficios ambientales y sociales de la ganadería. Con paso lento pero firme, este proyecto avanza con múltiples acciones entre manos, dejando claros los beneficios de la ganadería tradicional y su relación con los objetivos del desarrollo sostenible, que pone de manifiesto el papel fundamental de la ganadería extensiva, la necesidad de un precio justo para remunerar el trabajo de los ganaderos y la importancia del comercio local.

Concluidas las ponencias, se abrió paso a las cuestiones relacionadas con la crisis sanitaria. Y si bien es cierto que para casi todos los proyectos supuso un frenazo importante para el ritmo de trabajo, lo que está claro es que como promotores proclaman continuar innovando para sacar adelante sus propuestas a pesar de las adversidades impuestas e implicadas por las restricciones del coronavirus. Con estas conclusiones, da por finalizada la mesa redonda para abrir paso a una ponente muy especial del octavo seminario de Recartografías.

María Sánchez, escritora, veterinaria de campo, narradora y poeta. Actualmente posee tres obras y un proyecto literario muy reciente.

Veterinaria de campo como profesión, trabaja con razas autóctonas en peligro de extinción y con razas ganaderas asociadas a espacios naturales protegidos. Escribía en su tiempo libre y reivindicaba el papel de las mujeres en el medio rural, como el de su abuela y el de su madre, en un momento de poder masculino. En 2017, saca su primer poemario Cuaderno de campo, era una despedida a su abuelo y un agradecimiento a esos hombres que dedicaron su vida a la veterinaria. Lo escribió en un momento en el que el campo no estaba de moda. Escribe porque le da rabia cómo se retrataba el campo, el medio rural, su lugar de trabajo y de vida, solo se contaba lo malo del medio rural. No entendía lo que tenían que pasar las mujeres de su vida, a lo que habían tenido que renunciar. El libro Tierra de Mujeres es una disculpa hacia las mujeres del campo. Ella siempre había querido ser como los hombres de campo, que nunca lloran ni sangran. Con su narrativa reivindica el medio rural y la figura de las mujeres en el mismo.

En el año 2020 publica Almáciga. Un vivero de palabras de nuestro medio rural, un glosario poético ilustrado de palabras del medio rural. La finalidad es recoger palabras para que no caigan en el olvido, ya que si no las cuidamos morirán con nuestros mayores y nuestros pueblos. Muchas de estas palabras se encuentran en riesgo de extinción, por lo que intenta recuperarlas para poner en valor el patrimonio y la cultura que hay en nuestros medios rurales. Se da cuenta de que su familia y los ganaderos utilizan palabras que cuando desaparezcan, va a dejar de oír, por eso nace su necesidad de recopilarlas. Almáciga quiere devolver el valor a todas las palabras del territorio. No pretende crear un diccionario, sino mostrarlas como palabras vivas, que cuentan una historia. No es un libro cerrado. Desde el primer momento, decidió hacer una página web que sirviera de semillero colectivo, en el cual toda persona pudiera incluir la palabra para que no cayera en el olvido.

Así, tras hacer un recorrido por su trayectoria literaria, María concluye con una seria de reflexiones formuladas como pregunta: ¿A qué normalidad queremos ir? ¿Cómo convivir en el territorio? ¿Qué es lo que queremos conservar? Además, para hacer más emotiva su charla, decide cerrar su intervención con un fragmento del poema “el saqueo”, finalizando con una últkiima pregunta que nos invita a la reflexión: ¿Qué medios rurales queremos habitar y de que forma?

Crónica del VIII Seminario Recartografías (III)

El dia 13 de marzo tuvo lugar la característica salida de campo del seminario de Recartografias, en esta ocasión haciendo distintas paradas por la provincia de Castellón, ya que por motivos sanitarios y de confinamiento autonómico no se pudo hacer la ya conocida salida al Barrio de Mas Blanco en el municipio de San Agustín, Teruel.  La primera parada del recorrido se realizó en el municipio de Gaibiel, Castellón, perteneciente a la comarca del Alto Palancia. Aquí, de la mano de Celia Castillo, habitante del pequeño municipio y estudiante de tercer curso del Grado de Ciencias Ambientales dio comienzo una serie de paradas por los lugares más emblemáticos del municipio. La primera parada se realizó en la Ermita de San Blas, catalogada como Bien de Relevancia Local según la Dirección General de Patrimonio Artístico de la Generalitat Valenciana. En ella se puede encontrar un mural de la virgen de los desamparados. Esta ermita es privada, pero es cedida al pueblo en la década de los noventa para su restauración y rehabilitación. 

La siguiente parada por este pequeño municipio se realizó en las proximidades al Río Regajo, en el antiguo camping del municipio. La futura ambientologa nos contó que el antiguo propietario del terreno tuvo muchos problemas y se vió obligado a cerrar las instalaciones. Después de 6 años de juicio entre el Ayuntamiento de Gaibiel y el propietario de la concesión, esta propiedad pasó a ser íntegro del municipio. Actualmente el camping se encuentra inactivo, están en trámites de concesión a una empresa para que esta pueda abrir las instalaciones y devolver ese turismo rural y natural que el municipio de Gaibiel echa en falta. La reapertura del camping es necesaria, ya que este municipio está dotado de grandes atributos naturales para poder desarrollar actividades de multiaventura y ecoturismo. La tercera parada del recorrido tuvo lugar en el Castillo de Gaibiel, protegido como Bien de Interés Comunitario. Esta construcción es de origen islámico, aunque durante su restauración encontraron restos de un asentamiento íbero. Durante la Guerra Civil Española excavaron trincheras en su interior que aún, a día de hoy pueden observarse. Durante su restauración y rehabilitación se hicieron hallazgos que permitieron constatar la existencia de diferentes habitáculos, como una cocina con horno moruno, una capilla, nevera interior y dos aljibes para la captación de agua. En cuanto al paisaje que se puede apreciar desde este punto del municipio, actualmente es un paisaje de bosque dominado por pinos de repoblación, pero antiguamente todo el territorio estaba dominado por campos de cultivos. Gracias al proyecto municipal de crear un ecomuseo, el castillo tiene paneles informativos en cada una de sus salas y, va a formar parte de la ruta establecida para el ecomuseo.

La cuarta parada de nuestro recorrido por el municipio de Gaibiel se realizó en el lavadero comunal. Actualmente se sigue usando. El lavadero se encuentra en una de las casas del pueblo, propiedad de una de sus vecinas. Esta ha cedido la vivienda para que el lavadero se pudiese restaurar. Además, en esta vivienda se encuentra una de las últimas almazaras del pueblo, en el mismo lavadero se puede observar una entrada, actualmente tapiada, por la que se descargan las aceitunas e iban directas al molino.  Seguidamente se realiza una parada en la plaza del pueblo donde nos espera la cata típica de nuestro seminario. En este caso, la cata consiste en una degustación de embutidos y quesos, procedentes del matadero y cebadero del municipio de Gaibiel y, procesados por las carnicerías locales, y en el caso de los quesos de otro productor local. 

Después de la degustación de embutidos y el almuerzo, Celia Castillo nos llevó al lecho del río Regajo. En esta última parada nos mostró la fuente de Los Caños, una de tantas fuentes históricas que se pueden encontrar en el municipio. Para terminar su exposición, lo que se pretende es concienciar a todos los participantes de que la vida de pueblo es completamente válida y equiparable a cualquier otro modo de vida. En Gaibiel hay 181 habitantes censados (INE, 2020), pero durante el verano la población aumenta hasta llegar a unas 2.000 personas aproximadamente. Esto se debe a la buena calidad de vida del municipio, todos sus servicios y, por supuesto, sus bienes tanto naturales como socioculturales que hacen de Gaibiel un pueblo con excelentes lugares y actividades para disfrutar al aire libre.

Seguidamente, abandonamos el municipio de Gaibiel para dirigirnos al barrio de La Monzona, en Puebla de Arenoso. Aquí se realizó una parada para comer y se dio lugar a las últimas tres intervenciones de la mano de Maria Sánchez, Antonio Valera y Sara Gil. La primera en participar fue Maria Sanchez Murciano, que nos habló del río Mijares, de su figura de protección y estado de conservación. El tramo del río Mijares perteneciente al municipio de Puebla de Arenoso está considerado como paraje natural municipal. Este paraje cumple una función ecosistémica muy importante, a nivel de biodiversidad encontramos un bosque de ribera con pocas especies, un bosque típico mediterranio, con pinos de replantación, carrascas naturales, y zonas conservadas de bancales y cultivos.

El hecho de tener un espacio natural bajo una figura de protección, como en este caso, nos hace reflexionar sobre para qué sirven estas figuras de protección y cuales son sus objetivos. En este caso, a nivel de riqueza ambiental este tramo del río Mijares no es especial, pero, tal vez, su protección se ha llevado a cabo para evitar que estos ecosistemas se vean más impactados y su degradación sea irreversible. 

La siguiente intervención, de la mano de Antonio Valera, se realiza en este mismo tramo de río, justo en el salto de agua de la central hidroeléctrica de Los Cantos. En este punto se puede observar un claro ejemplo de proceso de industrialización fallida, ya que en 2016 la central se detuvo. Posteriormente, en 2018, pese a la opinión contraria de la población las infraestructuras vuelven a ser activadas por Iberdrola. Actualmente estas instalaciones no están en funcionamiento. Para llevar a cabo este proyecto murieron durante y después de su construcción en torno a un centenar de mineros por desprendimientos y por silicosis, enfermedad producida por la deposición de partículas de sílice en los pulmones. Estas estructuras tuvieron un coste económico muy elevado, pero más elevado fue el coste de vidas de trabajadores que vivían en las zonas rurales circundantes. Es por esto y por motivos ambientales que los vecinos están en contra de su utilización. 

Por último y para terminar el día de campo organizado por la Asociación de Recartografias, nos adentramos un poco por el bosque de ribera antes mencionado, hasta llegar a un antiguo barrio masovero llamado El Molino de los Peiros. Este antiguo barrio masovero se encuentra en la parte alta del río Mijares, su estado de conservación es ruinoso, y seguramente su origen está relacionado con un antiguo asentamiento morisco. 

Es en este punto, aprovechando la presencia de un antiguo barrio masovero, que nuestra compañera Sara Gil nos explica la función social y natural que ejerce Recartografias en el municipio turolense de San Agustín. El trabajo realizado en el barrio de Mas Blanco es fruto de años y años de esfuerzo, constancia y dedicación. Gracias a las ayudas recibidas en los voluntariados y campamentos de verano, cada vez Mas Blanco se dirige más rápido hacia su estado original. 

Rurarquitectuta. Sobre habitar y poblar el medio rural

Luis del Romero Renau participa este uno de diciembre en el seminario Rurarquitectura. Sobre habitar y poblar el medio rural organizado por taller A de la Escuela de Arquitectura de la Universitat Politécnica de Valencia. Este encuentro multidisciplinar está organizado en cuatro sesiones. En la primera de ellas se organizará un diáologo entre Luis del Romero, geógrafo y miembro de Recartografías, y la escritora María Sánchez sobre la gravedad el problema de la despoblación rural en la actualidad. A lo largo del resto de jornadas intervendrán otros escritores como Alfons Cervera, arquitectos como Tomás Guitarte, que es también diputado de Teruel Existe en el Congreso de los Diputados, sociólogos como Vicent A. Querol y otros especialistas en el medio rural.

Este seminario promete ser el primero de una serie de encuentros que tienen como objetivo fundamental mostrar y reflexionar sobre

el lugar de la memoria como motor de progreso del espacio rural.

el lugar de las construcciones rurales en el imaginario colectivo y en las formas de habitar contemporáneas.

el lugar de las gentes que cuidan las construcciones rurales y son custodies de la memoria en el espacio urbano-rural.

el lugar del arquitecto y la arquitectura contemporánea en la co-creación de una nueva ruralidad.

Desde Recartografías os invitamos a asistir y participar activamente en este seminario que se retransmitirá en línea a través de youtube y de se grabará en la plataforma zoom, donde también habrá un espacio de debate después de cada una de las sesiones.

Les zones rurals s’organitzen per fer front a les polítiques urbanocentristes en temps de confinament

El món rural i els petits pobles durant el confinament pel Covid-19. Montitxelvo

Article d’Anna Adrià

La pandèmia de la COVID-19 i la situació d’alerta sanitària que ha provocat estan afectant el món rural dels Països Catalans a diferents nivells. Les mesures impulsades pel govern espanyol s’han adoptat des d’una mirada urbanocentrista que no té en compte els ritmes del món rural. El seu motor econòmic, basat principalment en el turisme rural i el sector primari, ha patit un fort impacte. A més, la falta de serveis públics de primera necessitat ha fet que la lluita contra el virus es complique. No obstant això, aquesta crisi està posant en valor l’estil de vida del món rural com una alternativa viable a una societat que ha demostrat ser insostenible.

Una de les realitats actuals que està afectant el món rural és el moviment de població de les ciutats als pobles. Si abans els pobles menuts perdien població dia a dia en benefici de les ciutats, la por ha fet que moltes persones tornen als seus pobles d’origen per allotjar-se a les seues segones residències i passar-hi el confinament. Santi Pérez, alcalde de Forcall (els Ports), ha vist com han arribat persones de les ciutats durant els caps de setmana. “Açò genera certes reticències entre la gent del poble, ja que s’estan seguint estrictament els protocols de seguretat i l’arribada de gent de fora podria suposar un risc”, explica. Aquesta tendència es produí sobretot els primers dies després de la implantació de l’estat d’alarma i està repuntant amb les vacances de Setmana Santa. Les conseqüències de l’èxode urbà podrien ser nefastes per als pobles, on en molts casos la COVID-19 no hi havia arribat i on una gran part de la població és de risc. “En moments de crisi es posa de manifest l’egoisme i la visió urbanocentrista de moltes persones”, opina Luis del Romero, doctor en Geografia, professor a la Universitat de València i activista pel món rural.

El sector primari, afectat de manera desigual per la crisi

Malgrat ser un servei de primera necessitat, ja que garanteix l’abastiment, el sector primari s’està veient afectat per la crisi. Moltes agricultores i ramaderes professionals segueixen amb la seua feina i, en alguns casos, fins i tot han vist augmentades la producció i la distribució. Àlex Benavent, agricultor i veí d’Otos, un poble de menys de 500 habitants a la Vall d’Albaida, ajuda a repartir cistelles de fruita i verdura pels pobles del voltant. “Abans de la crisi del coronavirus es repartien no gaire més de 90 cistelles al dia i ara la demanda ha pujat a més de 150”, explica Benavent.

D’altra banda, un segment del sector s’ha vist dràsticament afectat per la implantació de l’estat d’alarma i el consegüent tancament de comerços, centres educatius i del sector de l’hostaleria. La distribució de moltes empreses familiars depén d’aquests sectors i ara pateixen comandes cancel·lades i els seus productes estan condemnats al deteriorament. Raquel Serrat, veïna de Pardines –un poble de 162 habitants a la comarca catalana del Ripollès– i membre de l’Associació Dones del Món Rural, explica que el tancament de restaurants, hotels i escoles “ha fet estralls en sectors com el de l’oví i el cabrum, així com als petits productors i aquells que centraven el seu comerç als mercats setmanals, prohibits ara per les administracions locals”.

Amb la crisi sanitària ha sorgit un problema que posa en evidència, una vegada més, les desigualtats entre el camp i la ciutat. Les polítiques adoptades per l’Estat espanyol estan impedint l’autosuficiència de moltes persones que viuen al món rural

Amb la crisi sanitària ha sorgit un problema que posa en evidència, una vegada més, les desigualtats entre el camp i la ciutat. Les polítiques adoptades per l’Estat espanyol estan impedint l’autosuficiència de moltes persones que viuen al món rural. El decret llei aprovat el 14 de març prohibia qualsevol desplaçament, a excepció d’aquells estrictament necessaris, com per a anar a treballar o a comprar béns de primera necessitat. Per tant, durant les primeres setmanes de confinament, moltes persones que tenen terrenys de cultiu no han pogut accedir-hi per a conrear-los o adquirir els aliments que necessitaven. Del Romero atribueix aquest fet a la relació entre estat i societat: “L’Estat espanyol prima la gran agricultura industrial, les grans cadenes distribuïdores i el model de consum massiu”. El resultat són camps desatesos i persones obligades a comprar a les grans superfícies. “No té cap sentit que hàgem d’anar al supermercat quan és un dels focus més perillosos de contagi, mentre podríem anar al nostre hort i agafar el que necessitem”, denúncia Marcos Gijón, veí d’Almedíxer (Alt Palància). “Cal buscar fórmules perquè, més enllà de les grans cooperatives i productores, també els xicotets agricultors puguen tindre accés a les ajudes que s’estan prometent des de la Unió Europea i el govern central”, explica Del Romero.

Les polítiques adoptades per l’Estat espanyol estan impedint l’autosuficiència de moltes persones que viuen al món rural |Pau Romero

Les agricultores no han deixat de reclamar solucions a les autoritats des de l’inici de la pandèmia. A finals de març, ja es presentà una carta al Ministeri d’Agricultura, Pesca i Alimentació espanyol. Pocs dies després, gràcies a la pressió institucional exercida per les xicotetes agricultores, aconseguien el permís per a anar als seus horts de manera individual –en queden exclosos els horts de segones residències, per als quals es manté la prohibició. Les noves mesures encara els semblen insuficients. Per això, la setmana passada, més de 600 organitzacions de tot l’Estat enviaren una carta al Ministeri de Sanitat i Consum per exigir la reobertura dels mercats d’alimentació i una aposta ferma per la producció agroalimentària a xicoteta escala. Serrat es va adherir a la mobilització: “El nostre treball és bàsic per a la nostra subsistència, però també per a la subsistència del país: un país que sense el sector primari no té futur”, denuncia.

Els pobles rurals sols compten amb una o dues tendes, i són les que més s’han hagut d’adaptar a la situació, extremant les mesures de prevenció i higiene i buscant alternatives per al seu negoci

L’emergència sanitària posa en risc, ara més que mai, la supervivència del comerç local i de proximitat, que des de fa anys ha estat amenaçat per les grans superfícies. Es tracta d’una espècie en perill d’extinció a les ciutats i una font econòmica rellevant al medi rural. Molts negocis menuts han hagut de tancar, mentre que els dedicats a la venda de productes d’alimentació continuen amb les portes obertes. És comú que els pobles rurals sols compten amb una o dues tendes, i són les que més s’han hagut d’adaptar a la situació, extremant les mesures de prevenció i higiene i buscant alternatives per al seu negoci. Està ocorrent que, per a no desplaçar-se a les grans superfícies comercials, que en molts casos estan molt lluny del poble, les habitants opten per comprar a les tendes locals. Tesa Giner, veïna de Villores (els Ports), explica que l’única tenda que hi ha al poble ha hagut de reduir l’horari. “La tenda s’ha vist afectada, sobretot, per la poca gent que hi ha ara a Pasqua, període on normalment s’omplia el poble de gent”, afirma. És per això que anima a acudir als comerços locals per a compensar les pèrdues que estan patint.

L’emergència sanitària posa en risc la supervivència del comerç local i de proximitat |Pau Romero

El turisme, l’altra font principal d’ingressos econòmics del món rural dels Països Catalans, està patint encara amb més força les conseqüències de la situació actual. Moltes empreses del sector han hagut de tancar les portes i el present i el futur penja de la incertesa. Gran part dels ingressos es concentra en les èpoques festives, però l’emergència sanitària ha impossibilitat l’obertura d’hostals i cases rurals en Setmana Santa, i l’estiu penja d’un fil. Del Romero explica que el turisme “és una activitat enormement sensible a tots els canvis globals que s’estan produint” i remarca que es necessiten ajudes en aquest sector per part de les administracions, “perquè aquesta complicada situació tinga les menors repercussions possibles”. A més, anima la població a optar pel turisme rural quan la crisi sanitària passe.

La falta de serveis de primera necessitat s’agreuja amb el coronavirus

La falta de serveis públics de primera necessitat és una realitat al món rural i una de les causes principals del despoblament que pateix. La desatenció continuada per part de les administracions públiques ha deixat milers de pobles amb unes mancances greus en serveis que dificulten la vida de les habitants. És en situacions d’emergència quan aquesta mancança es fa més latent i s’agreuja. El sistema de serveis s’ha reduït dràsticament i els sectors sanitari i educatiu són els que més s’han vist afectats.

En pobles com Villores, el centre sanitari auxiliar i l’única farmàcia que hi havia al poble s’han tancat temporalment. Ara les consultes es fan per telèfon i, en casos necessaris, amb atenció domiciliària. Nel·lo Monfort és el metge rural encarregat de l’assistència sanitària a Vallibona i altres municipis de la zona. “Ens hem vist obligats a canviar la manera de treballar. Molta de la feina diària habitual s’ha transformat en atenció telefònica i telemàtica”, explica Monfort. A més, lamenta haver hagut de posposar procediments per tal de centrar-se en les necessitats causades per la crisi.

A la falta de recursos sanitaris s’ha sumat la falta de serveis de mobilitat, fet que dificulta la feina al personal sanitari rural i l’accés als centres sanitaris. “La nostra ruralitat es caracteritza per la dispersió, perquè no hi ha un transport públic digne i el cotxe esdevé una necessitat. Vaig tot el dia amunt i avall amb el cotxe”, explica Monfort. A més, els recursos sanitaris s’estan concentrant als municipis més grans i a les ciutats. “Des de fa molts anys, les polítiques es fan a les ciutats i per a les ciutats”, afirma. “Quan es planifiquen aquestes polítiques, preval el criteri poblacional sobre el territorial, cosa que provoca una concentració d’infraestructures i serveis a les ciutats i obviant els drets de la ciutadania del món rural”, afegeix.

Els centres educatius del món rural també s’han vist afectats per la crisi. En la cerca d’alternatives per a continuar amb la docència, moltes escoles han optat per impartir les classes de forma telemàtica. Algunes, però, s’han trobat amb una dificultat afegida: l’escletxa digital

Els centres educatius del món rural també s’han vist afectats per la crisi. En la cerca d’alternatives per a continuar amb la docència, moltes escoles han optat per impartir les classes de forma telemàtica. Algunes, però, s’han trobat amb una dificultat afegida: l’escletxa digital. Hi ha pobles on l’oferta de fibra òptica és escassa, fet que dificulta el seguiment de les classes en línia. El Col·legi Rural Agrupat Celumbres està compost pels aularis de Cinctorres, Portell i Castellfort (els Ports). Montse Sorribes, directora del centre, explica que la implantació de classes telemàtiques “ha suposat molta controvèrsia i debat entre el claustre de l’escola”. “Es tracta d’un model despersonalitzat que en altres nivells educatius superiors pot funcionar, però amb xiquets és molt complicat”, afegeix. Per a Sorribes, l’ensenyança a les més menudes necessita un component humà. Per això, des del centre fan un seguiment telefònic setmanal a cada alumne. A més, les professores afirmen que tenen molt en compte la càrrega emocional que suposa aquesta situació per a les xiquetes i, consegüentment, s’adapten a cada una.

Alguns projectes educatius que encara s’estan gestant també s’han vist afectats per la pandèmia. Un exemple és la feina que el col·lectiu Almedíjar VIVE està fent per a reobrir l’escola del poble. La seua reobertura és fonamental per a tornar a omplir Almedíxer de vida. “Hem hagut de cancel·lar unes jornades de portes obertes i ens hem vist obligades a compartir tota la informació i obrir la matrícula de forma telemàtica”, afirma Raquel Miralles, membre d’Almedíjar VIVE. L’escola, segons les instruccions de la Conselleria d’Educació, es pot obrir si almenys quatre xiquetes estan interessats a matricular-s’hi. La crisi sanitària ha portat a una situació d’incertesa a algunes famílies que hi estan interessades, però que depenen de les ofertes laborals al poble.

Els espais d’esbarjo o reunió també s’han precintat a les zones rurals |Anmorsigol

Les dones rurals en temps de coronavirus

La pandèmia de la COVID-19 ha posat de manifest la forma en què la societat s’organitza i, amb ella, les desigualtats de gènere. Gran part de les cures, tant les professionals com les informals, cauen sobre les dones i es torna a ficar sobre la taula que existeix una clara divisió sexual del treball.

Les dones al món rural pateixen una doble discriminació: per ser dona i per viure en un entorn rural. L’agricultura i la ramaderia són sectors molts masculinitzats. “Hi ha poques empreses agràries o ramaderes on la titular sigui la dona”, explica Serrat. A més, subratlla que moltes d’aquestes dones no han cotitzat mai a la Seguretat Social, encara que han treballat al camp durant anys. “Les discriminacions que patim per ser dones s’uneixen a la manca de serveis sanitaris, d’ensenyament i de comunicacions, que ens posa en una posició d’inferioritat d’oportunitats en comparació amb altres territoris”, explica Serrat.

L’estat d’alarma ha ficat en una situació de perill moltes víctimes de violència de gènere. Moltes dones poden trobar-se confinades amb els seus maltractadors. Regina Campos, presidenta de la Federació d’Associacions de Dones Rurals del País Valencià (FADEMUR-PV), explica que la dificultat que tenen en aquests moments les víctimes és enorme. “En condicions normals poden trobar més espais i temps lluny dels agressors. Ara ja no tenen eixida”, remarca Campos. Serrat recalca que la violència contra les dones sempre els ha preocupat molt, i afegeix que, “si bé en molts àmbits de la societat, reconèixer, denunciar i poder tirar endavant sola és complicat per qualsevol dona, en el món rural encara ho és més”. Des de les dues associacions s’estan realitzant totes les activitats que poden de forma telemàtica i estan creant i donant suport a les xarxes de solidaritat i suport entre dones.

La solidaritat es fa latent en aquesta crisi

L’emergència sanitària no sols té conseqüències negatives, ja que a tot arreu estan sorgint iniciatives solidàries entre veïnes i persones anònimes. Molts comerços locals han optat per entregar els productes de primera necessitat a les persones majors, les quals representen una gran part dels habitants dels pobles rurals. D’aquesta manera, es posa de manifest la xarxa de solidaritat pròpia dels pobles menuts. A les ciutats, on difícilment coneixes la veïna, ara són moltes les que s’ajuden mútuament, però als pobles rurals açò no és una cosa nova. Aquesta xarxa de cures i suport mutu ja formava part del dia a dia. “Ens coneixem totes i ens ajudem entre nosaltres. Si algú va a comprar, pregunta a la resta si necessiten alguna cosa. Es reparteixen aliments i medicaments a tot aquell que ho necessita”, explica Giner. “Ara es nota més, però no és nou”, afegeix.

Si el coronavirus ha ensenyat alguna cosa, és que l’estil de vida frenètic i el model econòmic de creixement il·limitat que teníem fins ara no és sostenible: un model que sols busca beneficis econòmics i que sobrepassa límits ecològics i ètics per a aconseguir-los. El resultat són crisis de supervivència com l’actual. L’estil de vida del món rural, en canvi, molt més arrelat a la terra, respectuós amb els seus cicles, autosuficient i ric en cures mútues, suposa una alternativa. “El coronavirus obri una oportunitat per a pensar en les comunitats rurals com una opció de futur”, explica Luis del Romero. A més, afegeix que, en un context en què el canvi climàtic i les epidèmies formaran part de la nostra realitat, “els pobles rurals poden ser no sols un refugi, sinó també un valor de vida alternativa enfront d’epidèmies i societats alienades, individualistes, materialistes i hiperconcentrades a les ciutats”.

Publicado originalmente en: La Directa.

Crisis de COVID-19: soberanía alimentaria para evitar el desabastecimiento

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Por Carme Melo Escrihuela

La crisis de la COVID-19 ha causado disrupciones en las cadenas alimentarias de todo el mundo, afectando tanto al suministro como a la demanda. Según ha reconocido la FAO, si la pandemia se prolonga se producirán mayores interrupciones en el suministro de alimentos a lo largo de los meses de abril y mayo.

A diferencia de lo ocurrido en otras situaciones de crisis, no se trata de un problema de escasez en la producción. Los desajustes en la cadena alimentaria se están produciendo como resultado de la combinación de tres tipos de acaparamiento y de las restricciones impuestas por el confinamiento.

Los tres tipos de acaparamiento

El primer tipo de acaparamiento ha sido protagonizado por la ciudadanía. Las compras compulsivas motivadas por el pánico colectivo nos hicieron ver imágenes de pasillos vacíos y falta de ciertos alimentos en los supermercados.

La segunda modalidad de acaparamiento ha pasado más desapercibida. Las grandes cadenas de supermercados han especulado con productos básicos como las hortalizas, haciendo subir los precios en los mercados de abasto en detrimento del pequeño y mediano comercio y perjudicando al conjunto de la sociedad.

El diario El Salto ha desvelado cómo, en previsión ante la posible declaración del estado de alarma y las consiguientes medidas de confinamiento, las grandes superficies empezaron a almacenar en cámaras grandes cantidades de verduras. Obligaron así al pequeño comercio, desprovisto de capacidad de almacenamiento, a comprar y vender a un precio mayor. Como resultado, en Mercamadrid –el mercado de abastos más grande de España– el precio de una hortaliza como el calabacín se ha incrementado en un 273 % desde la declaración del estado de alarma.

En tercer lugar, el acaparamiento alimentario está siendo alentado desde instancias gubernamentales. Algunos países están frenando sus exportaciones para proteger la cadena alimentaria nacional ante el temor por un posible desabastecimiento. Kazajistán ha restringido la exportación de harina de trigo, azúcar y algunas hortalizas. Serbia ha bloqueado la venta exterior de productos como el aceite de girasol. Vietnam ha prohibido la firma de nuevos contratos de exportación de arroz.

Efectos en el sistema agroalimentario

Las medidas relacionadas con el cierre de fronteras y las limitaciones impuestas al movimiento de personas podrían ocasionar serios problemas en la logística y distribución de alimentos en caso de continuar prolongándose en el tiempo.

La COVID-19 no es solo una crisis sanitaria; es una crisis multisectorial, que evidencia las limitaciones y riesgos del modelo capitalista y de la cultura del consumismo exacerbado. La pandemia y las medidas adoptadas para contenerla ponen en jaque los patrones dominantes de consumo alimentario, organizado según las reglas de la globalización neoliberal.

La expansión de la COVID-19 nos muestra la vulnerabilidad e inestabilidad del sistema agroalimentario europeo, dependiente en buena medida de las importaciones, del mercado exterior, de las grandes industrias agroalimentarias y de la mano de obra extranjera.

Todos estos factores se han visto afectados por las restricciones al transporte y por la cuarentena, y tendrán con toda probabilidad un impacto negativo en nuestra seguridad alimentaria en los próximos meses.

Productos de proximidad

Anticiparnos a las consecuencias de la pandemia nos obliga a interrogarnos sobre la sostenibilidad ecológica, social y económica del sistema alimentario y a reforzar medidas que impulsen la transición hacia modelos de producción, distribución y consumo alternativos.

En el actual contexto, una de las principales soluciones debe centrarse en fomentar la producción y el consumo local. Es una forma de disminuir el riesgo de interrupciones en la cadena agroalimentaria y reducir la inseguridad ocasionada por la COVID-19.

Además, la producción y el consumo de proximidad generan importantes beneficios para la economía local y el pequeño y mediano comercio, muy perjudicados por la crisis. Igualmente, favorecen la vitalidad del medio rural y nos permiten sustituir la presencia de petroalimentos en nuestras dietas por la de productos de kilómetro 0. De este modo podemos reducir la emisión de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.

Los productos de proximidad tienen menor huella de carbono. Mimagephotography/Shutterstock

Las (in)justicias alimentarias

Las repercusiones sociales del coronavirus se están dejando ver también en el ámbito del derecho a la alimentación y la justicia alimentaria. La configuración del sistema alimentario y el acceso a la alimentación están marcados por cuestiones de raza, clase, género, nacionalidad y procedencia étnica.

Tomarse en serio la justicia alimentaria implica garantizar la equidad en todos los eslabones de la cadena alimentaria, desde la producción al consumo, pasando por la transformación, la distribución y la comercialización.

La COVID-19 visibiliza y magnifica las desigualdades sociales. Sus efectos alcanzan de forma especialmente dramática a las personas en riesgo de exclusión y a los hogares más vulnerables. Por eso, son necesarios programas sociales para evitar que las medidas adoptadas para frenar la pandemia golpeen con mayor fuerza a los colectivos más vulnerables, garantizando el acceso a la alimentación de todas las personas.

Se dice que las enfermedades contagiosas no entienden de clases y grupos sociales. Pero, como advierte el geógrafo británico David Harvey, esta afirmación queda hoy en entredicho por las discriminaciones que filtran los impactos económicos y sociales de la COVID-19, una pandemia de clase, género y raza.

Como señala Harvey, la clase trabajadora debe elegir entre el peligro de infectarse a causa de prestar los cuidados socialmente necesarios, como la provisión de alimentos y la atención a personas dependientes, y la pérdida de empleo y medios económicos de subsistencia. Mientras tanto, unas pocas personas privilegiadas podemos teletrabajar, conservando nuestro empleo y salario.

La crisis del coronavirus evidencia cuál es el trabajo indispensable para el mantenimiento de la vida y muy especialmente el papel fundamental que desempeña el sector agroalimentario.

Impulsar la producción y el consumo local en la coyuntura actual exige defender la soberanía alimentaria como objetivo social prioritario y apostar por la producción agroecológica, más territorializada y de menor impacto ambiental. Ello supone adoptar estrategias para apoyar a los pequeños y medianos productores y productoras, incluyendo medidas económicas y fiscales que les permitan continuar la producción, como subvenciones o la exención del pago de la cuota de autónomos para pequeñas empresas productoras.

Alimentos de producción sostenible. Helena Olcina, CC BY-ND

Medidas para evitar peores consecuencias

La Coordinadora Europea Vía Campesina alerta de que la crisis de la COVID-19 está impidiendo a muchas personas y empresas productoras de alimentos acceder a los mercados necesarios para la distribución de sus productos. Algunas causas son el cierre de comedores y restaurantes, las restricciones a la venta directa y la clausura de mercados.

Para evitar ulteriores perjuicios, deben garantizarse las siguientes medidas:

  • La apertura de las rutas que posibilitan el suministro alimentario.
  • El normal funcionamiento de los servicios de transporte.
  • La movilidad de personas no solamente a los supermercados, sino a todos los lugares donde se distribuyen alimentos.
  • El continuo funcionamiento de todos los canales de venta de productos alimentarios, incluyendo los mercados. Especialmente los mercados no sedentarios al aire libre –clausurados errónea e injustamente por motivos higiénico-sanitarios, como denuncia la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos–, pero también otros puntos de venta directa, como la venta a pie de finca.

También es fundamental que las administraciones públicas impulsen la producción local mediante la compra pública de alimentos destinados a hospitales, comedores sociales y centros de personas mayores. Estas y otras medidas han sido trasladadas al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación por organizaciones y colectivos del país. El objetivo es paliar los impactos de la COVID-19 en la producción agroecológica y a pequeña escala.

Se trata, en definitiva, de implementar soluciones que permitan a los agricultores y a las agricultoras vender sus productos y evitar el desperdicio alimentario, mientras apostamos por el consumo agroecológico de proximidad.

Ya se han puesto en marcha algunas soluciones creativas en este sentido, como la iniciativa del Comité de Agricultura Ecológica valenciano de iniciar un mercado ecológico para la venta online a través de su web. De este modo, la ciudadanía puede acceder a los productos ecológicos a pesar del cierre de mercados locales y otros espacios de venta de proximidad.

Frente a la apatía provocada por el temor y la incertidumbre, y ante las restricciones a la movilidad que nos impone el confinamiento, tenemos la opción de promover una ciudadanía ecológica. Podemos defender la transición agroalimentaria a través de nuestros actos de consumo, ahora también desde casa.

Publicado originalmente en Theconversation.com

More sustainable food from the rural world

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There is a growing awareness on climate change (thanks to young activists like Greta), going hand in hand with the gradual declaration of Climate Emergency across the world’s cities, regions and countries. In this context, it is time to rethink our role as citizens in the great challenges of our times.

Specifically, today we will discuss how more sustainable food systems can help fighting climate change and – at the same time – support rural societies.

What is the link between our food systems, climate change, and the rural world?

Eating is one of the most basic activities of our daily lives. We eat multiple times a day, and the food consumed causes certain impacts, both environmental and social, depending on factors such as the production model, the distance between producer and consumer, levels of waste, and the season.

So, there’s a big sustainability difference between consuming a cheese produced by shepherds whose goats graze under cork oaks in the Sierra de Espadán, and an orange produced through monoculture and out of season in South Africa.

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We tend to choose the cheapest food, which unfortunately rarely matches what is most environmentally sustainable or socially just. The first example, of extensive livestock grazing in the Espadán, is a product of proximity, produced in harmony with the natural environment, supporting the local economy and giving rise to multiple ecosystem services (such as the maintenance of biodiversity, prevention of forest fires and conservation of attractive landscapes). Its environmental impact is low, and allows rural inhabitants to earn an income without having to move to the city, thus avoiding rural depopulation. Here you have a very interesting video from the University of Vic, explaining more about the benefits of extensive livestock.

In contrast, the example of South African oranges reflects a product from far away, requiring colossal quantities of water, fertilizers, pesticides and energy for its production and transport, and causes an enormous environmental impact through an intensive use of resources. Moreover, it does not benefit society: on one hand, the multinationals keep most of the profit, not the South African producers themselves, and, on the other hand, it negatively affects the traditional and local producers in Valencia by creating unfair competition with the lower prices. In other words, it negatively affects the Spanish countryside, leading (among others) to the abandonment of traditional activities. Here is an article telling more about the issue.

So, what can I do to fight climate change – and the challenges of the rural world – through my food choices?

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There are many articles explaining how to fight climate change through food choices (look for example at this very useful article) but they rarely relate to the rural world. Fortunately, it is based on very similar principles because, after all, true environmental sustainability is linked to social justice. Here we share three tips that you can start applying immediately to your daily diet:

  • Buy local or kilometre 0 products. To give you a few examples, you can buy them through local product/craft markets, direct sales by producers, or initiatives such as SlowFood and Venda de Proximitat.
  • Consume products with distinctive labels showing their environmental and social commitment, such as those products produced ecologically or in certain territories (such as Parcs Naturals de la Comunitat Valenciana), play a key role in preventing forest fires (such as Ramats de Foc), or even promote coexistence with large carnivores (such as Pastando con Lobos).
  • If you want to eat animal products, make sure they are produced extensively. There are two very interesting initiatives, DeYerba and QueRed with maps so you can find meat and dairy producers from extensive farming systems.

To end, we share this phrase to reflect upon: “every time you spend money, you are casting a vote for the kind of world you want” (Anna Lappe). Every time you buy a local product, produced sustainably and by rural people, you are not only creating a smaller ecological footprint. You are also helping farmers, shepherds, and small producers to obtain an income allowing them to have a decent life in rural areas.

Isabeau Ottolini, Environmental Scientist, October 2019.

Nueva investigación: patrimonio industrial en áreas abandonadas. El caso del Maestrazgo

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Tras un año de trabajo, el equipo de investigación de Recartografías ha culminado el proyecto de investigación titulado: “Los ingenios de la Bailías, despoblación e industria en el Maestrazgo turolense”. Se trata de una investigación financiada por el Centro de Estudios del Maestrazgo y con fondos propios del grupo de investigación, sobre el conjunto de batanes, molinos harineros y fábricas de luz que durantes siglos funcionaron gracias a la fuerza del agua.

En total se han catalogado más de ochenta elementos en la comarca turolense del Maestrazgo, que cuenta con una quincena de municipios y apenas 3000 habitantes. Esta zona fuertemente despoblada cuenta con un importante patrimonio industrial que se halla en la actualidad, en gran parte abandonado y en proceso de degradación. Este trabajo se presentará el próximo día 26 de julio en el ayuntamiento de Cantavieja. Al día siguiente, organizaremos una ruta por varios de los molinos de este municipio, algunos de ellos con bastantes siglos de historia.

Además del inventario, en este trabajo se propone una lista roja de patrimonio en el que intervenir, una serie de rutas temáticas, y propuestas de gestión para que parte de este patrimonio se convierta en un recurso turístico, didáctico e industrial en la comarca.

Noticia de prensa sobre el proyecto.

 

Curso de verano: “Arquitectura, medio ambiente y sociopolítica en el mundo masovero”

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La Asociación Recartografías pone en marcha en verano de 2019 un curso de verano dirigido a cualquier persona interesada en el medio rural titulado: “Arquitectura, medio ambiente y sociopolítica en el mundo masovero”. Los masoveros fueron durante muchos siglos los habitantes de mases y masías o explotaciones agrícolas y ganaderas situadas en áreas de montaña de Aragón, Catalunya, Valencia y Baleares con una cultura y una idiosincrasia propias, que hoy por desgracia ha desaparecido casi por completo.  Este curso está por lo tanto orientado a mostrar cómo era el mundo masovero y por qué es importante recuperar esta cultura rural, con la particularidad única en cualquier curso de verano, de que se desarrollará íntegramente en la masada de Mas Blanco (San Agustín, Teruel).


Objetivos:

– Analizar los principales rasgos que caracterizan a las masías: su arquitectura, las relaciones sociales, las relaciones con el medio ambiente, su historia reciente y  su cultura.

– Reflexionar sobre la importancia del mundo de la masía desde el punto de vista de la ecología política. Adaptación al cambio climático, economía circular, residuo cero, sororidad, soberanía alimentaria o desarrollo sostenible son conceptos que bien podrían aplicarse a muchos aspectos de la vida masovera.

– Plantear estrategias frente a la despoblación y la crisis del medio rural a partir del conocimiento del mundo masovero y de diversos proyectos de revitalización de masías.

– Abundar en el conocimiento sobre el mundo masovero, a partir de una serie de talleres prácticos

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Público:

Indicado para estudiantes o graduados en arquitectura, sociología, ciencias ambientales, geografía, biología, derecho y ciencias políticas. Especialmente recomendado para cualquier persona interesada en ampliar conocimientos sobre el mundo rural en general, y las masías en particular.

Lugar:

El curso se desarrollará íntegramente en la Universidad de Las Masías, en la antigua escuela de la masada de Mas Blanco, en San Agustín (Teruel). Para llegar a Mas Blanco, pulsa aquí.

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Programa:

1 de Agosto

10:00h Bienvenida y recogida de documentación
10:30h Presentación. Aspectos prácticos y logísticos del campamento.
11:00h Historia del mundo masovero, desde los orígenes al siglo XX.
12h Descanso
12:30h Maquis, anarquistas y masoveros: una historia llena de secretos.
13:30h Comida
15:00h Usos del suelo y medio ambiente en la masía.
16:00h Visita al Museo de las Masías y la Memoria rural: arquitectura y vida masovera.
18:00h Piscina y cena en San Agustín.

2 de agosto

10:00h El mundo vegetal y la masovería: árboles y arbustos.
11:00h Organización social y política en el mundo masovero: el caso de la Sociedad la Humanitaria.
12h Descanso
12:30h Arquitectura y construcción tradicional de la masía.
13:15h Porque eres masovera. El mundo masovero en femenino plural.
14h Comida.
Tarde
15:00h División en subgrupos:
– Carpintería y restauración.
– Construcción tradicional masovera.
– Botánica y medio ambiente.
– Talleres domésticos: jabón y estampado.
15:00- 18:00h Proyectos. Sesión Primera.
18:00h Masoveros, maquis y molineros: la ruta del maquis al Mijares y baño en el río.
21:00h Cena en Mas Blanco y Cineforum.

3 de agosto

Mañana
9:30-11:30h Trabajo en Proyectos. Segunda sesión.
11:30h Descanso
12:00-14:00h Trabajo en Proyectos. Tercera sesión.
14:00h Comida en Mas Blanco
15:30-18h Trabajo en Proyectos. Cuarta sesión.
Tarde 18h: Despoblación y conflictos ambientales en el medio rural masovero. Paseo didáctico
20h Piscina y cena en San Agustín

4 de agosto

Mañana
Jornada de horneado tradicional.
Comida en Mas Blanco y degustación de panes y rosquillas del horno.
16:00h Conclusiones
17:00h Entrega de diplomas, clausura y vino de honor.

Docentes:

Luis del Romero, Doctor en Geografía, Universitat Autònoma de Barcelona.
Teresa Díaz, Licenciada en Periodismo, Universidad Cardenal Herrera
Sara Gil, Graduada en Ciencias Ambientales, Universitat de València
Laura Lara, Máster en gestión de residuos, Universidad Miguel Hernández
Neus La Roca, Doctora en Geografía, Universitat de València
Antonio Valera, Doctor en Geografía, Universitat de València
Inés Vivas, Máster en Biodiversidad, Universitat de Barcelona

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Condiciones:

– 24 personas máximo
– La matrícula de 70 euros incluye: asistencia a talleres y conferencias, entradas a la piscina, excursiones, materiales de trabajo y diploma.
Opción de acampar en Mas Blanco con tu tienda.
– Cenas en la piscina y pernoctación en hostal aparte.
– Fecha de inscripción: hasta el 7 de julio de 2019
– Cancelaciones antes del 1 de julio: 100%
– Cancelaciones hasta el 21 de julio: Devolución del 60%, 42 euros.
– A partir del 22 de julio: No se admitirán devoluciones.

Aspectos prácticos:

Alojamiento: Existe un área de acampada con duchas solares y baño seco a disposición de los participantes. TAmbién se puede optar por alojarse en el hostal de San Agustín por un precio ajustado. EN el formulario de inscripción deberás de escoger la opción que prefieras.

Manutención: La inscripción incluye los desayunos, comidas y cenas, excepto las que se hagan en la piscina.

Materiales: Es necesario que traigáis guantes de trabajo, sombrero o gorra y material de acampada los que prefieran alojarse en Mas Blanco: tienda y saco de dormir.

Matrícula y contacto:

Envíanos un correo a recartografias@gmail.com y te remitiremos el formulario de matrícula con todas las instrucciones. Recuerda que hay plazas limitadas!

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