Conflictos territoriales

comnflci
Un fenómeno social importante en nuestras ciudades y áreas rurales es la proliferación de conflictos regionales a diferentes escalas, desde protestas ciudadanas por el acceso a mejores servicios o equipamientos hasta movimientos ciudadanos organizados que desafían el sistema de representación democrática de muchos países. No son pocos los representantes públicos que contemplan con creciente preocupación la proliferación de conflictos territoriales ya que sus decisiones, especialmente en relación con la gestión territorial, ambiental y urbana son cada vez más cuestionadas por los ciudadanos, hasta el punto de que en ocasiones desencadenas actos de violencia. El ejemplo más claro se puede ver en los procesos de aprobación de planes territoriales y urbanísticos. Si hace apenas dos décadas en estos procesos apenas había alegaciones , ahora hasta en pequeños municipios suelen presentarse miles de ellas contra la aprobación del plan.

Cada vez más, las decisiones públicas son cuestionadas por capas más amplias de la sociedad que no utilizan los medios tradicionales de representación política como los partidos políticos para expresar sus opiniones, pero se organizan en grupos y asociaciones o movimientos sociales urbanos. Esto demuestra que la sociedad ya no está dispuesta a seguir siendo un espectador pasivo en procesos de mercantilización, privatización o degradación urbana y ambiental siguiendo lógicas de mercado.  Sin embargo, la proliferación de los conflictos aún no ha recibido un fuerte interés por parte del mundo académico. Hasta ahora ha habido pocas aportaciones bibliográficas sobre el tema y se centran principalmente en la descripción de cada caso de conflicto con poco análisis sobre mecanismos de participación, consulta y, en última instancia, ideas para la innovación institucional y la mejora de la gestión territorial.

Tradicionalmente, el estudio de conflictos urbanos y regionales se ha incluido en la investigación sobre movimientos sociales, el tercer sector, el papel de la sociedad civil, la acción colectiva y los movimientos urbanos en sociología, antropología y  ciencia política. Algunas contribuciones clásicas de estas disciplinas son la cuestión urbana Castells, el Derecho a la Ciudad de Henri Lefebvre, la sociología de Giddens y la Crítica de la Modernidad en Touraine, sólo por nombrar unos pocos. Estos autores han estudiado indirectamente conflictos urbanos y territoriales como una expresión de creciente descontento público con sus representantes políticos de ciudades y gobiernos regionales y nacionales que aprobaban proyectos urbanísticos con un enfoque tecnocrático y burocrático. Para estos autores, los conflictos urbanos en los años 60 y 70 constituyen una señal de la crisis del estado de bienestar keynesiano e incluso un buen ejemplo de las contradicciones del sistema capitalista. Una de las piedras angulares de esta investigación es el estudio de las condiciones sociales cambiadas y cambiantes en la nueva era descrita como la sociedad de la información por Castells en relación con la evolución de la acción colectiva, los movimientos sociales, especialmente urbanos que reclaman estrategias de gestión alternativas comunitarias. Según Touraine, los nuevos movimientos sociales de la nueva etapa postindustrial desde las protestas de estudiantes de los 60 están llamados a ocupar el lugar que tenía el movimiento obrero en las sociedades industriales. Esta investigación ha hecho hincapié en el estudio de la evolución de la acción, la estructura colectiva y el discurso de estos movimientos en lugar de las consecuencias de su acción, que son los conflictos espaciales, y la forma como resultado de estos conflictos la ciudad y su gestión han evolucionado.
En todos estos discursos la importancia del vector del territorio no se refleja muy a menudo, ya que geógrafos y otros especialistas en el territorio no comienzan a prestar atención al fenómeno de los conflictos territoriales hasta los años 70. De esta época datan los primeros documentos de Janelle y Millward sobre la proliferación de conflictos en la ciudad y el modelo de gestión de la misma en las ciudades canadienses. Pocos años después, Cox continúa el estudio de los conflictos de localización e intenta caracterizar las estrategias empleadas por los actores rivales con el fin de imponer sus intereses, desde la participación pasiva en el proceso de planificación hasta la confrontación violenta. En este momento la geografía comienza a ampliar su interés en el análisis de conflictos espaciales y urbanos, pero siempre con una visión encorsetada a los conflictos por el uso del suelo, como la construcción de equipamientos e infraestructuras no deseados en barrios residenciales. En este sentido, una de las contribuciones más importantes a la descripción y caracterización del fenómeno de los conflictos territoriales la realiza Brion a finales de los años 80 tras acuñar el acrónimo “NIMBY” o “no en mi patio trasero” para explicar el posicionamiento menudo reactivo de la ciudadanía como causa de muchos conflictos. Desde este momento comienzan a proliferar estudios de conflictos territoriales relacionados con los riesgos tecnológicos, la destrucción del medio ambiente, el paisaje, los recursos naturales, el patrimonio, etc.
classstrugglebcn
Mapa de conflictos por lucha de clases en Barcelona. Los colores muestran un análisis de autocorrelación basado en el ingreso promedio de la familia: las secciones azules son grupos de zonas pobres y las rojas son grupos de suburbios ricos. Todos los conflictos representados muestran conflictos de vivienda debido a problemas de desalojo y destrucción de viviendas vinculadas al desarrollo o reurbanización planes, y conflictos territoriales ligados a actividades que generan problemas de salud (ruido, contaminación de diversos tipos). Estos dos tipos de conflictos surgen en las zonas pobres del área metropolitana. Las agrupaciones de secciones ricas en Barcelona gozan de una ciudad sin conflictos graves, a excepción de un par de conflictos en el Parc Natural de Collserola debido a los problemas de degradación del medio ambiente.

En España, el interés por el estudio de conflictos territoriales se consolida definitivamente en la década de los 90, cuando se constató la proliferación de los conflictos de este tipo, aunque con anterioridad había habido contribuciones particularmente interesantes en los conflictos relacionados con el uso del agua y, por supuesto, había una larga tradición de el estudio de todo tipo de protestas urbanas y territoriales en la literatura latinoamericana. En nuestro país Oriol Nel·lo es uno de los primeros autores que lleva a cabo un análisis de conflictos de base territorial para Cataluña y constata un aumento de los conflictos de esta década debido a cuatro factores: la creciente preocupación ciudadana por la calidad de vida, del medio ambiente, la seguridad y la identidad de la zona donde viven, el renacimiento del territorio como un componente fundamental de la identidad individual y colectiva, la crisis de confianza en las formas institucionales de expresión de la ciudadanía y los fracasos o deficiencias de las políticas sectoriales y territoriales de gobierno desplegadas hasta la fecha, muchos de los cuales no cumplen con sus objetivos de cohesión social, desarrollo económico, respeto por el medio ambiente o la sostenibilidad expresada en sus preámbulos.

acci-n-de-greenpeace-en-el-min

Los conflictos territoriales por la construcción de embalses han sido muy intensos en España, no solo por el coste económico de las obras, sino por el abandono forzoso de cientos de pueblos y miles de personas, el anegamiento de tierras de labor, bosques de interés natural y pastos, así como de numerosas muestras de patrimonio histórico de todo tipo.

A estos factores hay que añadir dos más muy importante en este contexto. En primer lugar desde los años 80 España, al igual que muchos otros países, inicia un proceso de integración territorial a escala europea y mundial debido a la globalización, lo que aumentó el nivel de competencia de las ciudades y sus necesidades en todo tipo de instalaciones y equipamientos, así como un argumento para promover todo tipo de eventos con el fin de posicionar la ciudad en la arena internacional y atraer inversiones y turismo. Estos procesos generan inevitablemente conflictos de todo tipo, contra la expansión de un aeropuerto o un vertedero, la celebración de un gran evento, la regeneración urbana de los centros históricos, la construcción de nuevas carreteras y rondas o el aburguesamiento de un antiguo barrios obrero.

El otro factor que explica la proliferación de conflictos en España es el período del “boom” de la vivienda que se inicia a mediados de los 90 y termina en 2008. Muchos ciudadanos se agrupan y protestan en muchos pueblos y ciudades en contra de la aprobación de todo tipo de proyectos urbanos con un enorme consumo de suelo, especialmente en las zonas costeras y las grandes ciudades, donde el agua es escasa. La novedad en la acción colectiva de esta naturaleza está en que asociaciones de nuevo cuño como “plataformas” o “asociaciones” ya no utilizan como vehículo de protesta los partidos políticos tradicionales para transmitir sus protestas.

Este nuevo ciclo de protesta continúa con un importante renacimiento de movimientos sociales que reclaman ser empoderados como actores claves para la gestión urbana y de zonas rurales. Esta línea de investigación se interesa por el estudio de movimientos sociales que no solo protestan contra determinadas proyectos urbanos o decisiones, sino que proponen fórmulas y prácticas alternativas de gestión y gobierno del territorio y de la ciudad.

benimaclet

Tras el largo conflicto urbano en el barrio de Benimaclet en Valencia debido a un proyecto urbanístico que preveía la construcción de miles de viviendas sobre el paisaje cultural de la huerta, la Asociación de Vecinos que protagonizaba la protesta decidió pasar a la acción. Ocupó las tierras destinadas a este proyecto para instalar huertos urbanos comunitarios.
Anuncios