Territorios abandonados

las-duenas2

Regeneración de la vegetación natural en antiguas terrazas de cultivo en el pueblo abandonado de Las Dueñas (Arcos de las Salinas, Teruel). Foto: Recartografías.

La despoblación rural conlleva el abandono del uso tradicional del territorio y, a veces, su sustitución por otros usos; a raíz de la emigración, campos, pastos, monte y patrimonio cultural quedan abandonados a su suerte. Los territorios de montaña mediterránea constituyen un buen laboratorio de investigación de estos procesos espaciales -el despoblamiento y los consiguientes cambios en el paisaje-, de sus consecuencias y de las posibles formas de gestionar dichos cambios.

Mientras los entornos metropolitanos periurbanos mediterráneos, especialmente los litorales, se expanden y densifican, la montaña mediterránea se vacía. De todo ello hay buenos ejemplos en el entorno de la Universidad de Valencia, por ejemplo, la provincia de Teruel es paradigmática del abandono. Con una pérdida de población en el último medio siglo del orden del 50% y con densidades de población actuales, en la montaña, inferiores a 10 hab/km2, forma uno de esos terrenos de investigación geográfica de origen involuntario. Este territorio fue gestionado durante siglos por medio de un sistema de poblamiento disperso, autosuficiente, de origen medieval, esto es, desde barrios o aldeas, mases o masadas y masicos, siendo los terrenos asociados a estos pequeños núcleos los primeros en abandonarse, antes que aquellos otros próximos a los pueblos. Tras el despoblamiento, la vegetación y la fauna, los ecosistemas, van ganando terreno, los bosques se densifican y cobran complejidad y siguiendo leyes naturales y espaciales, partiendo de cubiertas y manchas residuales de vegetación, van conquistando terreno. Se restablecen dinámicas y procesos bióticos, edáficos e hidrogeomorfológicos, en una palabra, naturales, en un contexto de cambio climático y global. Son estos patrones y procesos naturales espaciales, en un medio bruscamente despoblado tras siglos de gestión continuada y en un marco de cambio climático y global, el meollo de esta línea de investigación.

Se pretende responder a cuestiones como las siguientes y a otras que irán desprendiéndose de la propia actividad investigadora:

¿Qué patrones sigue ese avance territorial de la vegetación en el territorio?

¿A qué ritmos se produce?

¿Qué ocurre en el seno de los bosques que han dejado de aprovecharse total o parcialmente? ¿Y en los pastos y dehesas?

¿Qué efectos tiene ese abandono sobre los suelos y en el ciclo hidrológico en la montaña mediterránea y cuáles pueden ser las consecuencias, por ejemplo, en los  recursos hídricos?

¿Qué impacto tiene el abandono del patrimonio cultural, material e inmaterial, en los procesos y dinámicas naturales? ¿Y en la propia conservación de ese patrimonio?

¿Qué posibles respuestas sociales y económicas se puede dar a estos cambios?

¿Qué repercusión tiene el tipo de tenencia comunal de la tierra sobre el proceso de abandono?

 En definitiva, se pretende rastrear y evaluar los cambios geográficos desencadenados en el territorio por el despoblamiento de un paisaje secularmente antropizado, así como las consecuencias de ese abandono en la vegetación, la biodiversidad, los suelos, el patrimonio y los procesos hidrogeomorfológicos, con el propósito de hacer propuestas de gestión, en un contexto de cambio climático y de persistencia de las tendencias demográficas negativas. Para la consecución de estos objetivos se combina distintos métodos de la Geografía consistentes, principalmente, en la revisión bibliográfica y documental, el análisis de cartografía y de foto aérea históricas y actuales, la aplicación de sistemas de información geográfica (SIG), la realización de encuestas en profundidad y la realización de trabajo de campo, tanto cualitativo como cuantitativo.

Anuncios